jueves, 20 de enero de 2011

Explosiones de besos te voy a dar (Pato de Hule)

Mírame así, como lo haces hoy, sólo así me haces despertar.

Y en el abismo por el que caminé, las huellas que dejé, de lejos las alcanzo a ver.

Estás en mí, eres mi renacer.

Tan sola para estar conmigo, lo suficiente para encontrarnos.

Y si te quiero como dos palabras infinitas que no deben dejar de sentirse,

no lo hago en futuro ni en presente, es un amor sin tiempo, sin distancias,

lleno de promesas que no deben cumplirse porque ya se cumplieron todas al conocerte.

La vida se me irá en eso.

¿Qué importa? ¿Qué otra necesidad existe más que alcanzarte?

Nací para buscarte.

Moríré para hallarte.

martes, 18 de enero de 2011

Es la cruda realidad (Pato de Hule)

Al parecer, la vida está construida de tal forma que nadie puede llenarla solo.
La vida contiene su propio vacío, que solo otro puede llenar.
Al parecer, el mundo es la suma de esos otros,
y sin embargo, no sabemos ni nos dicen que nos complementamos mutuamente...

Vivimos de forma egoísta, ignorándonos unos a otros...
A veces, nos permitimos encontrar desagradable la presencia del otro.

¿Por qué está construido el mundo de un modo tan desordenado?

Me enamoré de ti desde el primer momento que te le. (Pato de Hule)

Es que...hace mucho que no siento, pero esto, la angustia, felicidad, tranquilidad, amor, miedo me hacen sentir, humana, viva, y como a todos, lo diferente siempre me asusta. Que no he de mentir al decir que me gusta.
Juré nunca volver a enamorarme, por 2 seg caí en el grupo de esa gente pendeja que van bailando sin la música que alimenta al corazón, pero te conocí y ahora, ahora me siento más YO que nunca. Sé que no soy una piedra, porque siento, y sabes dudo, que tal vez soy una especie nueva entre pato canta bossa y persona común, pues  mi corazón se agita como nunca, mi mente da vueltas y vueltas, pero esta vez es diferente, porque da vueltas sobre el mismo tema, TU. Y es ahí cuando le encuentro un significado a todo, TU Y YO, YO Y TU.
Qué es todo esto? antes me emocionaba al pensar que todo "esto"( pues no sé como nombrarlo ni tengo necesidad de hacerlo, me gusta pensar en ello sólo como ESTO ENTRE TU Y YO) por fin se haría realidad, fuera un día, dos, una hora, la mitad de una, un segundo en que mi mano por fin tocara tu ser, por fin sería real.Pero ahora lo vuelvo a pensar, y sé que es real.
Y por primera vez amo esta realidad, me gusta este mundo paralelo en el que vivo, en el que estás tú, en el que por azares del destino, justicia divina, por los dioses del olimpo, o mera casualidad, te conocí.
Y eso es ya una aventura,  aunque pareciera que es sólo un sabado, no lo será, será el sábado que defino todo, y sabré que sí existes, pero que también yo te inventé, y viceversa, yo seré un espejo, reflejo de todo para tí, y todo eso en un sólo sábado.
Ahora he llegado a conocerme a tal punto de saber que lo que siento no es una desviación ni confusión, y creo que tampoco tiene que ver con mi sexualidad, sino con mi idea del amor, y no sé qué esperar de los demás, no sé qué es lo que sientes tú, pero después de todo, me arriesgo una vez más con los ojos cerrados, y si tengo que caer, caeré, pero si tú sientes lo mismo que yo...DIOS SERÁ LO MEJOR QUE PUEDA HABERME PASADO.
Y por eso te quiero desde el primer momento en que te leí

Irremediablemente Tarde (Pato de Hule)

El tiempo. Riges mi vida, la marcas, detienes, la pasas, avanzas sin mí, eres mi todo, mi nada, lo único seguro que tengo, y no tengo, lo único que pido, lo único que necesito, lo único que quisiera regresar, borrar, dejar, parar.
Terminé peor de como empecé. Gracias.
No quiero ser un ícono, una ilusión, o idealización. Sólo necesitaba tiempo, y ahora, sólo te necesito a ti.
No quiero.
Aquí estás, ya no puedo dejarte de pensar, no te puedo sacar, no me pidas lo que no puedo.
No se puede perder lo que nunca se tuvo.
Tú siempre estuviste en mí, eres lo único que tengo.
Te vas.

Ausencia (Pato de Hule)

Hoy estás mas presente que nunca.
Extraño sentimiento el que invade y recorre mi ser, me ahoga, me desalienta, me llena de ti.
Hoy, te imagino, como siempre, pero diferente, hoy se que ahora sólo serás un recuerdo, una ilusión, un sueño inconcluso de lo que nunca fue, ni será.
Dime tú que es lo que tanto extraño. Tal vez, mentir.
No sobre mí, menos sobre ti sin embargo sobre nosotras.
Las ilusiones que caen una a una en el cajon del olvido que no perdona.
La locura me invade lenta y delicadamente, es tan mía como yo soy suya, somos una, y somos nada. Ella, que me arrebata lo que creía tan seguro, tan cierto, tan real, me lleva por un sendero donde nada parece ser, me lleva a la realidad tal vez, a mi destino, mi infortunio.
Dime amada mía, quién soy yo en este amargo despertar de tu claridad. Quiero saberlo pues mi tendencia a la obsesión esta proxima al agravio de este luto que cargo conmigo.
Tu muerte es mi muerte, pues hace tiempo que empecé a ser yo pensando que eras mi salvación.
Y si has venido ostentosa a mi rescate, quiero saber, veniste a terminar con mis esperanzas en el amor, me adviertes del desastroso final que me espera al ofrecer mi alma al prójimo, al amar desmedidamente a esta extraña que es tan parte de mi vida porque nunca fue mía.
Las cicatrices hablan por sí solas amor mío, ellas te indican lo mucho que he esperado por tu llegada, las heridas en mi carne viva te dicen lo mucho que duele tu partida.
Mía nunca fuiste, ni serás, mejor te vas

Mátame (Pato de Hule)

Tu silencio es desgarrador, retumba en cada pared de esta habitacin en la que me hago cada vez más pequeña e indefensa, tan sola.
Tu indiferencia me arranca el corazón, me deja fría.
Ya no puedo gritar pues mis fuerzas se consumieron en el arduo trabajo que hice al tratar de olvidarte, fallé.
No quiero sacarte, no todavía.
Los temores y fantasmas que me han venido persiguiendo regresarían, se apoderarían como tantas veces lo han hecho, pero no cuando estaba contigo, cuando te tengo aquí dentro.
¿Por qué sentarme a ver la misma luna que tú ves?
Es lo único que comparto contigo.
Mátame con un adiós.

Nostalgia (Luis Ponce)

El recuerdo de lo perdido es lo que a veces nos trae más alivio. En diciembre, recuerdo el pasado y suscribo los recuerdos que me trajo tu presencia, esos días de frio que juntos nos estremecíamos y con el calor de nuestros cuerpos dejo de existir, esos momentos en que la simple belleza de tu rostro altivo, ante las interminables ventiscas de invierno, no perdía la brilles con que al principio me estremeciste, estos pensamientos me ponen a sollozar y las lagrimas que de mis envejecidos ojos caen, son el trastorno por tu perdida. Este no es el caso en que el pasado me trae una sonrisa, pero, si me hace feliz de una forma extraña en la que tu recuerdo complementa mi pensamiento y es parte de él. Diciembre, resuena tu nombre en el crepúsculo de mi día y me encuentro en un soliloquio que no termina con mi penuria, pero basta de recuerdos, es necesario regresar a la soledad de mi vida. Me encuentro caminando por la calle de la intransitiva ciudad, en el camino hay pocas personas, en esta pequeña ciudad nunca se ha postrado la felicidad, ni la sabiduría. Observo los sucios y pertrechados edificios que con la dureza de su fachada intentan trasmitir la nostalgia de una época que poco duro, la banqueta roída y agrietada narra la soledad de la sociedad que la ha olvidado, llego a la esquina y no veo ni una sola cara que muestre dicha o por lo menos sentimientos. Faltan dos calles para que llegue a mi posada y acelero el paso, me apesumbran los recuerdos, intento que el aire y la agitación de mi caminar los logren sacar de mi cabeza, pero no es posible, acelero el paso hasta que lo único que en mi mente escucho es el sonido monótono de mi exasperada respiración. Llego a casa, ésta no se encuentra lejos de ese edificio alto que bien construido  sigue en pie después de casi  setenta años donde en su azotea he pasado mis últimos diez años de soledad y pensado que el calor con que el sol cae ahí me puede llenar una vez mas de vitalidad; me siento tan desolado y vacio al entrar, volteo alrededor y no encuentro más que la sombra de mi mente. No entiendo porque el lugar grita que desaparezca o será que tan familiarizado con la soledad que en esa azotea mi mente se acompaña prefiero quedarme ahí. Bueno, no importa, mientras en esta casa exista tu imagen y en mi inteligible mente no desaparezca, siempre regresare a recogerla una y otra vez. Estoy cansado y recuerdo que el único alivio que encuentro es el soñar, soñar en esas aguas diáfanas que cuando joven pasaba mis tardes ahogándome de un respiro en su esplendor y su cristalinidad, esas tardes en que la incesante trasparencia del agua parecía desvirtuar todas mis penas y preocupaciones. Cierro los ojos y me embargo en ese sueño sin ningún quejo.

Abro los ojos y te veo a mi lado todo ha sido un mal sueño me levanto y asomo por la ventana veo que el sol está en el cenit y su calor radiante llena mi cuerpo, mi mente y  mi alma. Volteo y veo tu sonrisa que deslumbra mi corazón con el brillo sobrenatural que manifiesta tu persona, tu pelo desordenado por la caricia confortable de la almohada manifiesta la sensualidad de tu cara y  por si solo acompasa tu sonrisa. El cuarto está en una armonía perfecta en la cual participan tú y el sol; mi corazón y cuerpo se estremecen con este tan simplista espectáculo pero con que con tanta sencillez de por medio se puede comparar con los espectáculos que la naturaleza nos premia. Te veo sentada en el borde de la cama y me siento tranquilo con tu sola presencia. Cerca de ti siento el querer de tu mirada, acaricio tu pelo y siento como el calor de tu cabeza en mi pecho es transmitido a mi recién despabilado cuerpo. Tan esplendorosa es esta imagen que parece que bien he entrado en un sueño. Tus labios denotados me distraen de este pensamiento y me vuelvo a embriagar de la sobriedad de tu persona. Siento tu aliento en el rostro, se que has dicho algo, pero yo sigo atrapado en tu mirada, en tu sensualidad, en tu sonrisa y en todo de ti; este momento es tan perfecto que la imagen por si sola sobrevivirá en mi mente acariciándola, solamente acariciando tu verdadera imagen.